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Una Nueva Constituyente Y El Conflicto Social Armado

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Al  cobijo de los diálogos de “paz” de la Habana y con miras a generar un nuevo consenso nacional que le dé piso jurídico y social a los acuerdos allí logrados, crece la exigencia de la convocatoria a una asamblea constituyente. Sin embargo, y así lo indica el movimiento nacional constituyente por la paz con justicia social y soberanía popular; esta nueva constitución no puede ser un acuerdo entre simples representantes de los diversos sectores sociales y económicos, sino un proceso constituyente que surja y se consolide desde las entrañas de todas las comunidades.

Para ello se plantea la organización de asambleas constituyentes permanentes en todos los rincones de Colombia, en los barrios, en las comunas, en los corregimientos, en las veredas, en los municipios y departamentos. Un proceso realmente democrático para llegar a la formulación de una carta constitucional basada en lo principios de soberanía popular, gobernabilidad democrática bajo el  mandato de mandar obedeciendo, defensa de los derechos humanos, descentralización y autonomía territorial, enfoques diferenciales, respeto y dignificación de la diversidad cultural, sexual, étnica y social; esto incluye la recuperación y defensa de la memoria histórica de la luchas sociales y populares, desde las invisibilizadas rebeliones indígenas y afrocedescendientes hasta nuestros días. 

 Las asambleas constituyentes locales deben permanecer como veedores y garantes de que los posteriores desarrollos legales e institucionales formulados por el nuevo congreso continúen madurando y profundizando la democracia y la soberanía popular. Previendo, que como hasta ahora ha ocurrido, cuando el pueblo se desmoviliza, las elites dominantes legislan en forma tal que hacen de las conquistas populares simples conceptos vacíos o inaplicables.

Estas Asambleas constituyentes permanentes,  esencia y materialización de la soberanía popular, son  el punto de encuentro y convergencia de los más vastos sectores: trabajadores, campesinos, estudiantes, comerciantes, desempleados, amas de casa, profesionales, luchadores populares, entre otros; todos hacia la consolidación de una voluntad colectiva que haga posible un nuevo modelo de sistema económico  y social  basado en la solidaridad, la equidad, la responsabilidad social y ecológica. Pues todos sabemos que el actual sistema económico, legalizado en apartes de la Constitución del 91 y sustentado hasta hoy por la ideología neoliberal, contradice y hace imposible la existencia real de un estado social de derecho, pues no puede haber un estado social de derecho incompleto, donde se hable de unos derechos sociales, pero luego se contradiga con una defensa de la propiedad, la acumulación de la riqueza, la tierra y la explotación de los más desfavorecidos por parte del capital permitida y además fomentada.

El modelo neoliberal es un programa político que dice no al estatismo pero se apropia de las instituciones públicas con el propósito  de entregar el patrimonio público a las empresas transnacionales  bajo el lema del libre mercado (sabemos que ese libre mercado no es más que la asociación de los capitalistas para repartirse la tasa de ganancia y controlar los precios obteniendo la maximización de las utilidades); otro de sus emblemas es la  globalización, pero una globalización de los capitales para que como buitres extraigan la riqueza de los pueblos aumentando la riqueza de las casas matrices, dejando a su paso miseria, hambre y destrucción del medio ambiente a países como el nuestro. La Apertura económica  permite que los capitalistas puedan explotar sin ningún control y responsabilidad social, la fuerza de trabajo y los recursos naturales. Todo esto niega y destruye toda posibilidad de un estado social de derecho donde sea posible alcanzar la equidad, la solidaridad y la integración latinoamericana. Esto tiene que cambiar.

Es este el gran reto histórico al cual están llamadas también todas las fuerzas democráticas y progresistas del país y el pueblo espera que no sean inferiores a su destino torrencial. Que no se continúe validando la expresión de Jorge Elíezer Gaitán: “el Pueblo es superior a sus dirigentes” sino que nuestros dirigentes sean dignos de apoyar. Ya es hora de construir ese movimiento constituyente nacional que hasta el amor alcance.

 

Guillermo Caicedo.

Oficina de Prensa Marcha Patriótica Antioquia.